Chile, país de lenguaje

lunes, abril 19, 2010

La comunicación es la principal herramienta que tenemos los seres humanos para entendernos, ya sea a través de las palabras o el lenguaje no verbal. Cuando se vive en una determinada zona se van creando códigos locales que sólo son entendidos por los habitantes de esa comunidad. Y este es el caso creo que de todos los países del mundo, sin excepción de Chile.
El problema es que nos hemos inventado una cantidad increíble de muletillas y términos que no se entienden más que de Arica a Punta Arenas, y cuando te ves enfrentando a salir de esos 4 mil y algo kilómetros de longitud te sientes como de otro planeta.
Fuerte ha sido mi adaptación en Argentina, porque aunque yo decía “va a estar todo bien hablamos el mismo idioma” me fui dando cuenta que estaba muy alejada de la realidad. Por suerte que conozco bien el castellano (o español como quieran decirle) y he tenido que recurrir en varias ocasiones a los sinónimos para darme a entender.
Es terrible estar hablando con alguien y no poder ocupar “cachai”, que sin lugar a duda es la muletilla indiscutida y número uno de nuestro vocabulario chilensis. Que más difícil para un chileno que no decir cachai, por ende he tenido que reemplazarlo con un “me captas?”, algo así como el “you know” de los gringos. Horrendo!
O cuando estoy hablando con alguien por teléfono y le digo “sí, averiguo eso y te llamo altiro”, plop! ¿Qué es altiro?, entonces he recurrido a “de inmediato” o “ahora”. Y ni hablar del siempre bien ponderado “po”… sipo, nopo, obvio po…. Todo termina en po, y te quedan mirando como diciendo qué es eso, y en realidad no es nada, eso si que no tiene ningún tipo de significado explicable. Lejos es lo que más me ha costado eliminar ya que está más que incorporado en mi mente, e incluso más allá, en el inconsciente.
Hasta cosas cotidianas, por ejemplo si hablo de una corchetera nadie entiende, aquí es abrochadora y los corchetes los broches. El lápiz es la birome, la chaqueta la campera, la piña es ananá porque la piña son los combos, los flaites son los chorros, el notario es el escribano, la micro el bondi, cuando contestas el teléfono no dices aló… dices hólaaaa! Y ni hablar de las conjugaciones verbales que tienen acento en cualquier parte. Pero eso ya se sabe que es característico.
Ni hasta el “terrible de pollo” lo entienden porque aquí al pollo le dicen gato… nada que ver, si un pollo es medio pavo, tontito, nada que ver con las características de un gato.
No se extrañen entonces si cuando vuelva me escuchen con mi español muy neutral… nada de ché ni boludo pero creo que ya no seré tan lola para andar diciendo oye wn la weá es q esta wna no me cacha ni wea porque es una longi… porque eso si q es otro idioma para los argentinos.

1 comentarios:

Mario Amigo Vargas dijo...

Ijole,que dificil sacarse las muletillas de chileno....
sigues por ahí?
un gran abrazo
sos una diosa!