En democracia o dictadura nos reprimen igual, tratan de controlar nuestra libertad a través de leyes, prohibiéndonos hacer u optar por alguna cosa. A propósito de la ordenanza municipal del sr. Zalaquett a la restricción horaria en el barrio universitario, que a todos nos ha provocado la máxima indignación.
No es problema nuestro que en su momento un brillante alcalde se haya dedicado a repartir patentes de alcoholes y moteles en todo el centro... donde precisamente se estaba emplazando un pujante barrio universitario. Me gustaría preguntarle al sr. Ravinet en qué estaba pensando cuando se dedicó a rifar las patentes. ¿Coimas, algún porcentaje para el bolsillo? No pensó acaso que esas decisiones tempranamente afectarían a un barrio principalmente residencial.
Las cosas no mejoraron con los siguientes ediles, ya que si bien la tendencia política era otra, seguían dándose permisos a los locales que vendían alcohol. En menor medida, es cierto, pero se daban igual.
Por otra parte, las botillerías en el barrio universitario han estado desde siempre, una por cuadra como es la costumbre para una población históricamente alcohólica. Han aumentado sin duda ya que para qué comerciante no es negocio poner un local como este si está rodeado de cientos de jóvenes sedientos de diversión.
Los espacios en las universidades, sobre todo en el centro, son patéticos. Casas residenciales acondicionadas como centro de estudios o simplemente viviendas añosas demolidas para levantar sendos edificios modernos sin lugares de esparcimientos. Cemento y más cemento es lo que rodean el hostil ambiente al cual se debe ir a estudiar.
Y ni hablar de la organización y planificación que tienen las Ues en cuanto a sus horarios. El alumno puede tener clases a las 8:00 am. para luego tener un vacío de 5 horas para entrar a la siguiente. Entonces, ¿qué hace un joven que se levanta temprano y que debe llegar a su lugar de estudios para luego tener varias horas de ocio donde ni siquiera tiene un poco de pasto para poder sentarse? Salir a la calle pensaría cualquier mente brillante. ¿Y con qué se encuentra en la primera cuadra? A lo menos una botillería y dos bares, un sucucho de completos, una fotocopiadora y con suerte un motel. ¿Con cuál de estas opciones te quedarías tú? No hay que ser muy astuto para escoger. Y luego se extrañan del compartamiento de los jóvenes, que en ves de estar estudiando están borrachos y patéticos tirados en las veredas de la ciudad, vomitados a las 4:00 de la tarde a vista y paciencia de vecinos y los pacos de la segunda comisaría que está en Toesca.
Entonces, finalmente, es toda la población de Santiago la que se ve afectada por estas decisiones de querer cerrar los bares y las botillerías más temprano, por culpa de unos pelotas que llegaron al poder por votación popular (yo no sé en qué está la gente a la hora de ejercer su voto, francamente) y que luego por su mala gestión nos hacen pagar los platos rotos a nosotros.
A quien se le ocurre potenciar un barrios universitario en un sector lleno de botillerías, bares y moteles y luego quejarse del alcoholismo de la juventud. ¿Exigen a los establecimientos educacionales contar con gimnasios, salas de recreación, áreas verdes, comedores, etc etc.?, ¿quiénes regulan esta situación?
El punto no está en prohibir sino que en buscar las mejores soluciones para la población en general, ¿acaso a eso no se debe dedicar un alcalde? Al parece Zalaquett se contentó más en los millones que se robó en La Florida que gobernar para su gente.
Saca tus propias conclusiones.
Digamos no a la restricción horaria en el centro
martes, noviembre 10, 2009
Publicado por maca en 3:53 PM
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1 comentarios:
Siempre van sólo al resultado sin preocuparse de las verdaderas razones del problema....
lo mismo ocurre con la pobreza y la delincuencia pues la única solución que tienen para estos problemas son bonos y más carceles....
ahora con los bares del centro la única solución q ven son los toques de queda....
un asco....
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